Me habéis pedido que analice los 100 primeros días de Milei en lo referente a cómo está llevando la economía argentina.
NO voy a entrar en otras cuestiones, tales como su lucha contra la delincuencia, eso queda para sociólogos y criminólogos o su política exterior, de la que podría hablar largo y tendido pero no quiero enredarme con temas muy dispares, prefiero centrarme en mi campo, la Economía. Empecemos.
Los tres objetivos básicos iniciales de Milei (dichos por él mismo) eran lograr el equilibrio fiscal, bajar la inflación y desregularizar la economía para volver reales los precios de bienes y servicios (que estaban MUY subvencionados) y atraer inversiones.
Tal y como vaticiné, en lo que mejor le ha ido ha sido en lograr el equilibrio fiscal. ¿Y cómo lo adiviné? Porque si me importa una mierda lo que piensen de mí los argentinos, es facilísimo de hacer. Recortar el déficit lo hago yo (o cualquiera) con la punta del prepucio: consiste en no gastar y cerrar cosas. Ha sacado superávit durante dos meses seguidos, la primera vez en doce años que sucede eso en Argentina. Nótese que febrero le ha ido peor: eso significa que YA está tocando hueso, así que no se haga muchas ilusiones. La motosierra llega hasta donde llega.
«Y si tan fácil era, ¿cómo es que no lo han hecho otros políticos?»
Porque a los políticos anteriores SÍ les importaba lo que pensaran sus electores. Esos gobiernos ganaban las elecciones subvencionando cosas, bajando artificialmente los precios, creando puestos de trabajo irrelevantes o ficticios, etc. Comprando votos, vamos. Milei, al ser el candidato del ver el mundo arder, le importa eso una mierda. Él ha llegado al poder sin depender de «los planeros«, y le importa un carajo ganar otra vez las elecciones, si revienta todo que lo haga, así que tiene una vía libre que NO tenían gobiernos anteriores cuya función principal era obtener el poder y mantenerse en él.
Por un lado, muy honrado por su parte, tiene mucho mérito porque está trabajando sin las ventajas que tuvieron los Chicago Boys chilenos, a los que les respaldaba una dictadura; Milei se juega las elecciones y su cabeza, si alguien se ponía bravo con los Chicago Boys, Pinochet le «desaparecía». Je, no me extraña que Milei añore los tiempos de la dictadura en Argentina. Huele a envidia a los chilenos desde aquí.
Por otro, lo que también predije: está despellejando en vivo a los argentinos, especialmente a aquellos a los que de verdad les hace falta ese gasto social. El cabrón ha sacado la tercera parte de los recortes de las jubilaciones, precios de medicamentos y, claro, los seguros médicos privados… pues como que han subido de precio hasta la estratosfera.
Resumiendo, lo que le está criticando todo dios es lo mismo que dije yo recién ganadas las elecciones: que iba a sacar el recorte no de «la casta» como dijo él… sino del ciudadano de a pie. Es más, el muy cerdo se subió el sueldo un 48% y los diputados y senadores, un 30% (aunque luego se echó atrás en lo referente al suyo cuando le pillaron). Joder, pues menos mal que vino a luchar contra la casta. Está sacando el recorte fiscal de los más pobres y vulnerables, no de donde debería priorizar. Pero, en fin, también es cierto que, mirándolo con una lente de cinismo, los que estuvieron antes que él en la Casa Rosada también se subieron el sueldo y NO lograron el equilibrio fiscal. Seamos cruelmente positivos, ¿no? Total, qué más da, Argentina estaba al borde del abismo.
Otros recortes, muy sonados, han sido o están siendo en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y el mundo de la Cultura, con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), el Instituto Nacional de la Música o el Fondo Nacional de las Artes. Y falta hablar de la Educación, quizás el sector más combativo hasta ahora contra Milei, que busca privatizarlo (especialmente siniestro es su sistema de vouchers). Tanto, que su gobierno busca declarar la Educación como «servicio esencial» (como la Policía y Bomberos) para quitarles el derecho a la protesta.

Addendum: me han hecho notar por facebook que una de las claves para lograr el superávit fiscal ha estado en NO PAGAR las deudas del gobierno con las compañías de energía; ha sido un superávit forzado:
[…] la transportadora de energía eléctrica más importante del país, Transener, informó al mercado que está al borde de la quiebra porque el Poder Ejecutivo tiene pisado los fondos que debe girarle, por un monto superior a los 11 mil millones. LPO había revelado que en enero Caputo no pagó facturas del sector energético por unos 413 mil millones y con eso mas el recorte a las provincias alcanzó el superávit.
[…]«Cammesa no está en condiciones de financiar nada. Cammesa pudo haber utilizado cartas de crédito prepagadas adquiriendo dólares pero abrió cartas de crédito a riesgo del Banco Nación y el Tesoro para registrar el gasto por sobre la línea», detalló a LPO una fuente del sector financiero que sintetizó «este dibujo contable le permitió a Caputo mostrar buenos resultados fiscales en el mes de enero, pero resulta insostenible en el tiempo y aumenta la exposición de riesgo crediticio de la mayorista del mercado eléctrico».
Je, obviamente eso es «trampa», patada adelante y todo para poder tener titulares diciendo que se ha apuntado un tanto con el superávit. Pues no ha sido tanta genialidad ni buen trabajo por parte del gobierno de Milei.
Con respecto a la desregularización de la economía argentina le ha ido mucho peor. Principalmente porque Milei no controla las dos cámaras con su minoritario partido (el LLA) y necesita negociar sus paquetes de decretos. Aparte, numerosas medidas de las que pretende aplicar han sido denunciadas en los juzgados. Las medidas son tan bestias que es dudoso que salgan adelante, no sin ser severamente achicadas. Y a mayor abundamiento: las Provincias (Argentina es un país federal) también tienen mucho que decir y NO están contentas con los recortes. Uno de los grandes problema de una democracia es ése: que tiene muchos filtros que superar… pero eso también es una ventaja en el sentido en que impide que venga un loco y lo desguace todo, arrastrando a toda la población con él.
Ahora mismo, el problema que tiene en este campo es que como es un outsider que ha llegado por la mínima al poder y no negociando, está basando su estrategia no en pactar sino en acusar a «la casta», usar las redes sociales para meter presión, amenazar a las Provincias con recortes de fondos, etc. Ya. Pero el Congreso no es como las redes sociales, Javo. Aquí hay que pararse frente a personas físicas a las que se la sudan tus amenazas en twitter y quieren cosas a cambio de su voto porque a ellos SÍ les importan sus votantes que son quienes les han puesto ahí. Tus votantes desaparecerán en meses, cuando sufran tus recortes y pases de moda pero los de los diputados, que saben lo que quieren, seguirán ahí.
Y el problema es que a Milei se le agota el tiempo: conforme sus recortes llegan a la calle, su popularidad y la aceptación de más medidas draconianas, cae, lo cual a su vez genera menos capacidad de poderlas llevar a cabo. Es el problema con los outsiders del ver el mundo arder: al principio todo muy bonito, pero al final la gente se cansa de ver el mundo arder (o no estaba tan dispuesta a sufrir las quemaduras) y es por eso que este tipo de candidatos intenta arrasar en los primeros meses de gobierno porque tiene muy poco margen (tiempo) de aceptación.
Milei, que no es tonto, eso se lo reconozco, ha optado por lograr mantener o aumentar su popularidad «atacando» en otros ámbitos, como por ejemplo, en copiar la mano dura del salvadoreño Bukele contra la delincuencia (muy alta en Argentina aunque menos que la de su región geopolítica), y en aspectos sociales como la lucha contra el feminismo, contra el aborto, buscando enemigos exteriores como Maduro y Ortega, etc.
En donde sí tiene margen y le auguro un nuevo «éxito», es en desregularizar el sector energético (y Transportes). No sé si le dará para obtener superávit energético como pretende pero si aplica el hachazo como lo ha aplicado en otros sitios, los números le salen. Una vez más, si no te importa que tus ciudadanos se mueran de frío o calor o no puedan encender la nevera pues entonces, sí. Milei sueña con obtener 3.000 millones de dólares de superávit sumando recortes a los subsidios, el yacimiento de Vaca Muerta y su gasoducto. Pero eso sí, esos hidrocarburos irán ante todo y sobre todo, al exterior, a la exportación. Mucho me temo que Argentina producirá hidrocarburos pero su población no lo va a notar. Bueno, sí que lo va a hacer: a peor. De hecho, los precios del transporte público se han multiplicado ya por cinco en estos tres meses (y aún queda «margen de sinceración»).
Tercero, y la madre del cordero: la inflación.
Fracaso absoluto. No ha logrado controlarla. Y si no lo ha logrado ya, no lo va a lograr (no este año de «sinceración de precios» por lo menos). Como no va a lograr la dolarización, que antes tenía en la boca todo el día y me habría gustado ver cómo la implementaba y, sospechosamente, ha desaparecido de su discurso prácticamente desde que gobierna. También es cierto y vuelvo a repetirlo que lo de la inflación en Argentina es algo estructural, entremetido en la mismísima esencia cultural de la nación (al contrario que el «austríaco» Milei yo pienso que su causa es multifactorial, no sólo monetaria). No creo que Milei ni nadie tengan la solución a algo que es, básicamente, una guerra perdida… aunque también es cierto que él aseguró que sí sabría solucionarla. Ah, por cierto, Javo: el BCRA sigue abierto. ¿No lo ibas a cerrar? Le has quitado las medicinas a los viejos y dejas abierto el banco central. Como dicen en mi tierra, tienes más mala leche que un cepo enterrao.
Mi conclusión personal: es cierto que Milei tiene algún pequeño triunfo facilón que mostrar, especialmente teniendo en cuenta que los que estaban antes no tuvieron prácticamente ninguno pero, en líneas generales, no está obteniendo resultados que, para los sacrificios que impone a la población, los justifiquen. Es más, está sembrando la semilla de futuros desastres.
Por ahora, mucho ruido y pocas nueces. Y el ruido está dejando a muchos argentinos sordos… y muertos de hambre.

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