Iniciamos el año nuevo una vez más con la creación de posts en el blog sobre los temas que hemos tratado inicialmente en facebook (la única red social que uso con relativa asiduidad) con el objetivo de fijarlas para el que haga una búsqueda por internet relacionada con su contenido, corregir y profundizar el mismo. Empezamos.
No me esperaba tener que hacer un post acerca de una de mis áreas de conocimiento pero ha surgido el tema en las conversaciones navideñas, así que vuelvo a tratarlo. A saber: «José María, ¿tú, como técnico fitosanitario profesional puedes desmentir algunos mitos sobre la agricultura bio/eco/orgánica? Nos estamos refiriendo principalmente al uso de pesticidas en la producción de alimentos llamados «ecológicos». ¿Es cierto que a pesar de ser llamados «ecológicos» se usan pesticidas para elaborarlos?»
Bien. Lo primero, que estoy hablando como europeo. Desconozco la legalidad de otros países en esta materia. Sólo puedo decir, tras años de comparativas y análisis cruzados que lo que en Latam (del sudeste asiático, ni hablamos) entienden por «ecológico» está muuuuuuuuuuuuuuuuuuuy por debajo de nuestros estándares. Siento ser tan directo pero es lo que hay. «ESO» que ustedes tratan como «ecológico» ni de coña lo sería con nuestra legislación salvo excepciones muy muy contadas y referentes a productos premium o de altísimo valor agregado como algunos tipos de café.
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Lo segundo y ya dedicado a mis conciudadanos europeos. No os mareéis, no hay diferencias legales entre bio y eco: son sinónimos a efectos legales (al menos en España). Y lo de «orgánico», casi que sobra. Prácticamente toda comida es de origen orgánico (obviamente, minerales como la sal, NO). Aquí estamos hablando principalmente de la producción de alimentos de origen VEGETAL.
Otra nota: bio o eco NO SIGNIFICA QUE NO SEAN ALIMENTOS TRANSGÉNICOS. Un alimento puede ser transgénico y aun así, llevar la etiqueta de bio o eco. La etiqueta lo único que indica es que el alimento ha sido producido siguiendo unas reglas específicas intentando evitar en esa producción la intromisión de productos químicos sintetizados a escala industrial desde laboratorios, principalmente abonos y pesticidas.

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Tercero y entramos en faena. Mucha gente quiere comprar alimentos bio o eco porque quieren consumir alimentos de origen vegetal en cuya producción no se hayan empleado pesticidas (y, en menor medida, tampoco abonos) de origen sintético artificial. Es un miedo más psicológico que real aunque hay que reconocer que estuvimos décadas permitiendo barbaridades como el DDT para combatir a las plagas de nuestros cultivos y usando… el nitrógeno sin control como abono (válgame la Virgen de los Pantalones de Pana). Hoy en día ese miedo está bastante infundado al menos en lo países del Primer Mundo porque nuestros pesticidas están elaborados con la máxima eficiencia y son muy poco agresivos y tóxicos especialmente teniendo en cuenta las cantidades empleadas. Por no mencionar que nuestras inspecciones sanitarias son muy estrictas especialmente comparadas con las de los años ochenta para atrás. Pero la cuestión es que hay millones y millones de personas a las que les pone muy nerviosas el saber que se emplean pesticidas para la elaboración de los alimentos vegetales que consumen y quieren productos donde NO se empleen, pagando más por ello si hace falta. Ese mercado está ahí, no se puede negar y para ese mercado se han hecho estas normas.
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Cuarto. ¿Está garantizado que no se hayan empleado pesticidas en los alimentos con la etiqueta bio o eco?
La respuesta es NO.
La etiqueta bio o eco (con la consiguiente inspección y análisis de las instituciones de control pertinentes) lo que garantiza es que NO SE EMPLEEN PESTICIDAS DE SÍNTESIS ARTIFICIAL, esto es, en laboratorio industrial. Pero se pueden y, de hecho, emplean mayoritariamente, «pesticidas de origen natural» también llamados orgánicos (si proceden de fuentes orgánicas). Estas fuentes naturales normalmente tienen su origen en plantas, como en el caso del piretrum (para producir piretrinas, que son unos compuestos que se sacan principalmente de los crisantemos) rototenonas o riania (insecticidas botánicos, que se sacan de unas plantas de la familia de las leguminosas) o minerales como el ácido bórico, la criolita (hexafluoraluminato de sodio) o tierra diatomácea (diatomita, los «polvos blancos» que dice tu tío el del pueblo), que es un tipo de roca silícea formada a partir de restos silíceos de algas marinas y que son un deshidratante poderosísimo: insecto que le pegue un mordisco a una hoja cubierta por eso se seca como la cañería de una pirámide y se muere bien muerto sin que al vegetal le pase ná de ná. También se pueden emplear insectos depredadores: te vas a la nave de productos fitosanitarios del pueblo y les encargas tubos llenos de mariquitas o de chrysoperlas (o crisopas como las llamamos por aquí), los sueltas en tu campo y ellos se zampan las plagas mientras tú juegas al Call Of Duty.
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Quinto. Y ahora viene la buena y voy a desmentir YO a muchos divulgadores que no tienen ni puta idea de las cosas del campo. Muchos divulgadores dicen que las etiquetas bio o eco son algo así como una estafa o un malentendido creado adrede porque aseguran que es IMPOSIBLE la producción de alimentos vegetales SIN la presencia de abonos o pesticidas de algún tipo y que las etiquetas vienen a engañar a mucha gente porque esa gente que compra esos productos se cree que incluyen a productos en los que no se ha empleado ningún pesticida o abono. A lo que yo respondo: eso es rotundamente FALSO.
No es mucha esa producción pero sí, hay producción agrícola en España en la que NO se ha empleado NINGÚN pesticida ni NINGÚN abono, ya sean éstos naturales, sintéticos o de su puñetera madre. Nada. Cero.
«¿Me estás diciendo que hay agricultores que plantan y no emplean en esa producción NINGÚN pesticida ni abono?»
Correcto.
En mi pueblo tenemos el caso de las habas: se plantan y como salgan, salieron. No se les echa nada más que agua.
«Pero, pero… ¿cómo es eso?»
Porque emplean técnicas muy tradicionales. Por ejemplo, el barbecho. Así evitan los abonos. No usan NINGUNO. Como mucho y si no se enteran, el abono mediante los cagajones de las ovejas o el ganado que pasen por la finca cuando no están presentes los dueños para liarse a escopetazos con el pastor. Y tampoco emplean pesticida alguno. ¿Que los insectos se comen la mitad de la cosecha? Que se la coman. Se pone el precio acorde a lo que sobrevive y aunque no os lo creáis, SE VENDE. Al extranjero, principalmente. A restaurantes y supermercados de muy alta gama que emplean sus propios métodos internos de control para cerciorarse de ello, aparte de los de la etiqueta bio o eco (muy similares a las auditorías para la certificación de «productos kilómetro cero» y cosas así).
«¡Pues yo no sabía que eso existía!»
Pues ya sabes una cosa más.
Es más, ¿tú quieres comprar esos productos? Te vas al mercado local a enterarte por el boca a boca o te vas al ayuntamiento, a la concejalía de agricultura y les pides el listado de agricultores de este tipo. No en todos los pueblos tienen ese listado y no en todos los mercados locales se encuentran este tipo de productos porque la mayoría de productores tienen ya apalancada su escasa producción. Insisto: la mayoría se vende en el extranjero. En nuestro pueblo, en concreto, se vende a Holanda. Pero casi siempre te puedes encontrar en el mercado local con que al tío Paco le han sobrado algunos pepinos de esos etiquetados como bio o la cooperativa de la zona no ha podido colocar todas las acelgas eco y le puedes comprar algunas. Carísimas, eso sí.
La inmensa mayoría de estos productores agrícolas son el típico abuelete con una finca entre pequeña y mediana o la persona mayor con una huerta familiar que ama el campo pero pasa olímpicamente de pegarse la trabajera que requiere una finca más grande con sus pesticidas y abonos, logística de llevar a las productoras o supermercados, etc., y optan por este tipo de producción que, aunque reglada e inspeccionada, es muchísimo más sencilla y menos trabajosa aunque también hay que decirlo, mucho menos productiva y, tras obtener el sello bio o eco (que lo obtienen del tirón porque no les cuesta trabajo el lograrlo), venden a un precio carísimo su muy escasa cosecha a la cooperativa o distribuidora de turno.
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Resumiendo: la calificación de bio o eco no te garantiza que en la producción de un alimento de origen vegetal no se hayan empleado pesticidas o abonos. Te garantiza que se han inspeccionado para que no hayan empleado pesticidas ni abonos SINTETIZADOS DE MANERA QUÍMICA INDUSTRIAL.
Eso sí, esa calificación TAMBIÉN incluye la muy menor en cantidad producción agrícola en la que NO se ha empleado NINGÚN abono/pesticida… pero no la distingue de la otra.
Es decir, la calificación bio o eco se usa tanto para la producción de alimentos vegetales en los que se hayan empleado sólo pesticidas y abonos naturales como aquellos en los que no se haya empleado NINGUNO. Que los hay. No diferencia entre ambos que sería lo que muchísima gente querría.
Si quieres consumir sólo alimentos en los que no se haya empleado ningún tipo de abono o de pesticida los vas a tener que buscar «a mano» yendo a los pueblos porque normalmente no se comercializan más allá de áreas locales o por redes logísticas MUY específicas de tan poca producción que logran (producir sin abonos y sin pesticidas es producir MUY poco; si se emplean es por algo). Pero que sepáis que existir, existen.
Eso sí, insisto, esos alimentos sin pesticidas ni abonos no hay forma de distinguirlos de otros alimentos de tipo bio o eco en los que se hayan empleado pesticidas y abonos naturales. No tienes garantías de que lo que el agricultor te esté diciendo (que no se ha empleado NINGÚN abono/pesticida) sea cierto. Sólo tienes la garantía del procedimiento eco o bio. Sólo eso. Hay quien dice que son distinguibles mediante el sabor pero ello, una vez más, está sujeto a muchísimo debate porque ésa no es una prueba concluyente de manera empírica. Hay muchos paladares distintos y muchas configuraciones edafológicas diferentes por no mencionar las distintas variedades vegetales que existen de un mismo vegetal que dificultan la detección «por sabor».
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Y, ya para terminar, seguramente muchos me querréis preguntar: ¿son más sanos o nutritivos los productos eco que los producidos de manera industrial? Eso da para otro post y bien largo. Los estudios científicos no son concluyentes en cuanto a que un producto eco sea MÁS nutritivo que uno que no. Más bien tienden a ser iguales.
Lo que sí es cierto es que un producto eco en el que NO se haya empleado ningún tipo de pesticida (los estudios tampoco son concluyentes, más aún teniendo en cuenta que lo que se estudian son los que han empleado pesticidas naturales; insisto en que no diferencian entre unos y otros, Y DEBERÍAN)… PARECE tener una menor intrusión de elementos ajenos a lo que debería ser un cultivo en naturaleza salvaje. Lo cual es absolutamente lógico. Pero eso no significa necesariamente que sea más sano. Simplemente elimina una capa de posible riesgo por contaminación en el proceso (a cambio de una producción mucho, muchísimo menor). También habría que diferenciar entre los que no usan abono de ningún tipo (supuestamente deberían ser más pobres en términos nutritivos) de los que usan aunque sea el natural… pero no sé de estudios comparativos específicos.
¿Justifica eso el elevado precio que adquieren estos productos? Desde mi punto de vista, no: están disparatados y se aprovechan de una necesidad y miedos psicológicos. Pero eso queda ya para la evaluación económica de aquellos que están dispuestos a pagar más por este tipo de productos que, insisto, existen.
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En mi opinión todos esos tipos de productos deberían poder convivir en los estantes de nuestros supermercados… salvo cuando alguno de ellos DESTRUYA el mercado interior de una nación porque todo agricultor se ponga a producir de manera eco, bajando la producción total tantísimo que su población pase hambre. Que se han dado casos. Ya hablaremos de los casos de Sri Lanka y Cuba.

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