Hoy escribo estas palabras para que el mundo sepa cuáles son mis valores. Por qué lucho. Por qué VIVO. Y por qué no añadir… por qué tengo las ideas que tengo en política, moral, ética, etc.
En la vorágine del día a día no nos paramos a meditar en estas cosas y, menos aún, a reflejarlo por escrito para que otros puedan entenderlo. O sentirse identificado. O, simplemente, tener una perspectiva más, conocer otras realidades y saber cómo se vive en otros lugares.
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0. Mi vida.
Es un sábado por la tarde de la que va a ser una noche de primavera. Hora azul. El sol ya se ha puesto pero todavía hay luz. Una luz preciosa. La de esta tierra nuestra, la Campiña del Guadalquivir.
Voy conduciendo desde nuestros supermercados. Bien abastecidos. Los precios podrían ser mejores pero eso ya decídselo a Donald Trump. A esta hora había poca gente. Daba gusto pasearse por los pasillos de la tienda, parándote a charlar con los trabajadores y las cajeras. Todos me preguntan por mi niño. En el pueblo yo no soy José María. Soy “el padre de Junior”, ja, ja, ja… No se está dando a notar ya desde tan pequeño ni ná.
Lleno el monovolumen con la compra. Despacio. Sin prisas. Y bendita compra de coche. He llevado en él hasta frigoríficos. Maquinaria europea (francesa). Duro como un cuerno. En su día, magnífico precio. Hoy… la inflación ha dejado los precios de los vehículos para echarse a llorar. Ahora que he dejado de trabajar por cuenta ajena estoy buscando deshacernos de uno de los dos automóviles y quedarnos con un triciclo eléctrico o coche eléctrico de los pequeños. Ya veremos cuando se quede inútil uno de los que tenemos. No hay prisa. Desde que dejé de trabajar me tomé como un reto personal dejar atrás el estrés y las prisas. Toda una vida corriendo, joder. Se acabó. Ahora me toca ir a mi ritmo… Y qué diferencia en calidad de vida.
Conduzco por la carretera hacia nuestra casa. Ha quedado estupenda después de las reparaciones. Terminaron hace dos días y la han dejado sin un bache ni un desnivel después de años postCOVID sin inversión en infraestructuras pero ahí está el resultado. Una obra con un par de cojones, en tiempo récord y bien ejecutada.
Se enciende el alumbrado público. La combinación de luces es… mágica.
Abro las ventanillas. No me da la gana de poner el aire acondicionado. Aún quedan un par de meses hasta que el sol caiga de pleno sobre nuestras cabezas en el que es el sitio más cálido de Europa: el Valle del Guadalquivir. Una temperatura estupenda. 23º. Ojalá estuviera así todo el año. Me llegan olores de lo más variopinto: a azahar, a rosas, a hierba tierna y húmeda después de semanas lloviendo, el leve perfume de jazmines mezclados con el asfalto reciente, las cenas de los vecinos, la pollería de Manuela que huele como Dios… Paso junto a las lagunas. Este año ha llovido tanto que la cacofonía del canto de las ranas y todo tipo de batracios resuena por los campos de alrededor.
Los bares de alrededor de la carretera, llenos. Y como es sábado… moteros, turistas y viajantes por todas partes. Vecinos saludándose. Niños en los parques jugando y yendo en bicicleta por los carriles de bici. Los abueletes dando su paseo vespertino antes de recogerse.
Y hablando de olores… No veas cómo huele la compra. En mi familia nunca hemos sido de comida preparada pero es que ya no es de recibo. Si no quieres cocinar, existe una variedad de platos preparados (y no son caros) de lo más variopinto: salmorejo, tortilla de patatas y de calabacín, codillo, paella, croquetas de pollo y jamón… Bufff… ¿Y el pan de la panadería de mi pueblo? Uy, el pan… Joder, cómo huele el cabronazo. Eso es pan y no esa mierda que comen los yanquis (que legalmente no se considera pan en Europa de malo que es).
Doy la vuelta a la rotonda de acceso. La guardia civil, como siempre, en su sitio, vigilando en la noche más movida de la semana. Saludo militar. Delincuencia… apenas hay en mi pueblo, vamos a admitirlo pero lo que es el tráfico sí es para vigilarlo en una noche en la que es cuando más se bebe y más se vive la fiesta (lo que incluye al típico que se mete polvos de talco).
Cuando llego a la urbanización aflojo el paso para no molestar a los deportistas. Mucha gente hace jogging, saca a pasear al perro o coge la bicicleta a última hora del día que es cuando puede y no hace calor. Y, claro, se vienen a nuestra zona porque está relativamente tranquila, es bonita y llena de árboles. El parquecito (y son las nueve) está repleto de críos juguetones y padres cansados charlando o con el móvil en la mano. Saludo a mi vecina que está aparcando, también en la finca de al lado. Buena gente el italiano y su familia. He tenido suerte.
Llego. Aparco con todos mis santos cojones en la puerta de mi casa. Tengo cochera pero… no meto casi nunca el coche en ella. Es una manía muy particular mía. De pequeño me crié en dos barrios (en Sevilla y Córdoba) donde era un puto infierno aparcar y para mí que lo hago por rebeldía o como gesto de chulería y empoderamiento. Me sale instintivamente.
Abro la puerta trasera del coche y la principal del muro de la casa y ya es un ritual: no entro. Me quedo un buen rato repasando la fachada de mi casa, mis árboles, mis fuentes y mis flores. Aspiro profundamente el olor de los jazmines que cubren el túnel de arcos que le he hecho a la entrada. Me siento el rey del mundo, macho.
Este año ha sido el primero en mucho tiempo (gracias a que ya no trabajo) que he llegado a la primavera con el jardín al máximo de cuidados: poda perfecta, los setos recortados y todo el proceso fitosanitario hecho. Tengo leña para echarle a los cochinos.
Llego al porche delantero. Suelto las bolsas y me siento en la butaca. Abro una lata de bebida energética y me paro a ver desaparecer los últimos rayos del sol. No veas cómo huele el puto jazmín. Los murciélagos revolotean alrededor de las farolas, las salamanquesas salen de sus escondrijos detrás de las luces y el viento, un suave viento primaveral me trae los sonidos lejanos de este sábado por la noche: la música de una discoteca al aire libre, la fiesta de cumpleaños de algún niño en la finca de sus padres, el cantar de las ranas, el “¡goooool!” de algún aficionado del Betis…
Mi gata Celes se acerca y se me refriega por las piernas pidiendo comida y cariñitos. Me ha dejado el pantalón perdido de pelos blancos (me encanta vestir de negro táctico) pero bueno, es lo que hay.
Se abre la puerta y sale mi chico.
-Papá, papá, ¿qué haces en la noche de oscuros? Tienes que entrar.
Mira que es travieso. Pues más me lo como a besos. El crío me tiene bipolar perdido. Cuando está cariñoso y es bueno, me lo comía. Y cuando me hace una trastada (tres veces le ha metido fuego al salón), también me lo comía. Con patatas.
Lo cojo en brazos y me lo apretujo contra mí en la butaca. Está medio frito (huele a recién bañado). Va a caer rendido en nada (no para, es hiperactivo diagnosticado). La puerta abierta deja pasar los olores: Isabel está haciendo pollo a la plancha con tós sus avíos. No voy a hablar mucho de ella porque ya lo he dicho TODO a lo largo de mi vida. No concibo vivir sin ella. Y el hecho de llegar a casa y ver que está ahí con el chico me renueva la esperanza, es el todo de mi razón de ser, de continuar viviendo.
Al poco el peque se queda roque. Isabel sale con el plato en la mano y los cubiertos. Íbamos a comer fuera en el porche pero el crío “manda”. Entramos en la casa, lo ponemos delicadamente en el cambiador, le ponemos sus pañales nocturnos, su pijama… y lo acostamos en nuestra cama. Todavía duerme con nosotros.
Y ahora que el crío está dormido… es cuando empieza nuestra fiesta. Una muy tranquila pero creo que los que sean padres me comprenderán.
Es la hora de nuestro planazo de sábado noche.
El que no se haya duchado, lo puede hacer ahora (eso sí lo tiene de bueno Junior: duerme profundo, a prueba de bombas). Y cómo te sabe una ducha relajante con ese filtro multicapas que le he puesto. Ayyynnnn… que me ducho al compás (no es broma) de música medieval. ¿Y el gusto que te da ir a tu ritmo y asearte sin prisas? Afeitarse, cortarse las uñas, cepillarse, mimarse con cremas… Se queda uno NUEVO.
¿Y después? A cenar como tiene que cenar un español de pro: venga ahí ese pollo en su aceite de oliva, pan de pueblo y su salmorejo cordobés. De postre: sandía de la huerta. Normalmente cenamos mucho antes pero si no se puede, pues no se puede.
Normalmente caeríamos fritos a la misma hora que el peque pero desde que somos padres que desarrollamos técnicas para poder prolongar nuestra actividad cuando el niño duerme. Unas buenas siestacas rotativas entre el padre y la madre más unas bebidas energéticas… y la noche es joven.
Yo las llamo “noches de saturación sensorial”.
Pongo el televisor grande como sonido de fondo (costumbre heredada de mis padres) en el salón. Hoy dejo el fútbol. No le echo ni cuenta.
Nos metemos en nuestro despacho. Tenemos una casa tan grande que disponemos de una habitación sólo para ordenadores, en mesas juntas pero separadas.
Aromaterapia: me echo colonias premium (las que me regala mi hermana por Navidades) o pongo perfumes en el despacho. El vaso con hielo y bebida en la mesa. Bien “repanchingado” en el sillón ergonómico. No, sin snacks. Se nos han demostrado como un peligro.
Me pongo mis cascos y selecciono mi lista de música y la echo a andar para acompañar mi sesión de videojuegos a doble pantalla. En la primera tengo las noticias y el software de inversiones pero los sábados tiendo a tener sólo noticias. En la otra suelo tener mis redes sociales particulares y algún cómic o libro (soy de los que leen online). Ya sabéis que soy OSINT. Charlo con uno, con otros, roneo por las redes, juego, leo, me instruyo… Y de vez en cuando paro y salgo al jardín, a la piscina (todavía hace fresco para bañarse) o la huerta a estirar las piernas y descansar la vista. Me acompañan mis tres gatos. Sigue la fiesta en el pueblo. Se oye alguna conversación de vecinos a lo lejos, casi ahogada por el croar de las ranas y el canto de los mochuelos. Las dos damas de noche que tengo dicen “aquí estamos”, abren sus chorrocientas flores y me embriagan con su olor, mezclándose con el del jazmín. Es uno de esos pocos momentos en los que soy plenamente consciente de mi felicidad.
Termino la partida. O no. Hay veces que Isabel y yo nos vemos después alguna serie (de anime, como la nueva reedición de Ranma ½) pero las más de las veces vemos cada uno una película o serie y le vemos por encima del hombro al otro la suya. Es una costumbre muy nuestra. No recuerdo una sola discusión por escoger diversión audiovisual.
Y así hasta que aguante el cuerpo. No hay prisa. Es sábado por la noche y mañana no trabajamos ni Isabel ni yo ni el peque tiene cole. Nos levantaremos cuando nos salga de las narices… que suele ser cuando le salga de las narices a Junior y se ponga a saltar pidiendo desayuno y que le dejemos ver a Bob Esponja.
“¿Y no vais a misa?” Va a ir el guardia del Realejo a la iglesia un domingo temprano. Como no tenemos mejores cosas que hacer.
Pero de eso hablaremos otro día.
Así deberíamos vivir todos los europeos:
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I. Mis porqués.
Con estas palabras lo único que pretendo es mostrar que: primero, se puede; es difícil pero se puede crear un entorno mínimamente digno o decente, uno en el que merezca la pena vivir. Sé que muchos de los que me lean estarán viviendo experiencias mucho peores. No lo niego. Soy más que consciente de ello.
Pero hoy y aquí tomo la palabra para relatar MI experiencia. Porque también tengo derecho a hablar y porque no ha sido siempre la misma. También las he pasado putas. Simplemente quiero lanzar un mensaje de esperanza y decirle al mundo que de verdad que se puede (hombre, siempre en líneas generales, claro; hay personas como Noelia a las que ya no les ha quedado otra que la eutanasia).
Y la segunda parte. Si tengo lo que tengo, poco o mucho, es gracias a la sociedad en la que vivo.
También es un agradecimiento hacia ella.
Buena parte ha sido por mi esfuerzo pero tengo que admitir que de haber vivido en otro entorno y por otro entorno me refiero a vivir en qué sé yo, Cuba, el Congo o Rusia, no habría podido a llegar a disfrutar de la vida que llevo hoy de ninguna de las maneras. Por más que me hubiese esforzado. De la misma forma que tenemos que ser conscientes de que hay realidades más tristes que la nuestra, también tenemos que ser conscientes de eso: que lo poco que tenemos, aunque muchos no se lo crean es… excepcional.
No en vano se le llama a España en Estadística, “el país número catorce”. Ojito, ¿eh? De 195 países. Ahí lo llevas.

Es un canto a los logros de mi sociedad. Si hoy tengo, por ejemplo, buena alimentación y paz es gracias a que vivo en España y en la Unión Europea, con su diplomacia y sus regulaciones. Ya no estamos en la época de las guerras continuas entre europeos que anda que no jodieron nuestro desarrollo y nuestra prosperidad. No tenemos apenas delincuencia y mi gente se puede permitir el ir de fiesta o llevar a los niños al parque de noche en mi entorno gracias a que tenemos fuerzas del orden eficientes y una Educación que minimiza en lo posible eso desde pequeños. Mis impuestos pagan esas carreteras renovadas de las que hablo. Mi país, España, tiene una cobertura social que me permite un nivel de vida que no tendría en la inmensa mayor parte del mundo, especialmente en el apartado de la Sanidad. Y ese Estado del Bienestar que incluye cosas como pensiones, Sanidad y Educación funciona… Bueno, ponedlo como queráis, funciona a trancas y barrancas o es mínimamente operativo porque hemos desarrollado una sociedad donde eso es posible.
¿Es nuestra sociedad perfecta? No hay nada perfecto hecho por humanos. Pero dentro de lo que se ha hecho, yo lo voy a decir alto y claro: yo no estoy descontento. Yo. No hablo por nadie más.
Y sí, me paro a veces, en estas noches mágicas, a pensar sobre multitud de cosas sobre las que, sencillamente, no nos paramos a pensar. O a COMPARAR.
En la otra punta de Europa, a cuatro horas de avión, hay una guerra. Están muriendo miles de personas, niños incluidos porque a un dictador trasnochado heredero de la dictadura soviética que tanto daño le hizo a nuestra Europa, se le puso en los cojones conquistar Ucrania (y sí, ese dicatdor tiene MUCHO que ver con la difusión de bulos y la crispación en nuestras sociedades). Si mi país no estuviera bajo la égida de la UE y la OTAN… yo podría estar ahí. MI FAMILIA podría estar ahí.
En la otra punta del Mediterráneo, hay miles de palestinos muriendo de hambre o bajo las bombas del Ejército israelí. A muchas personas las han echado de sus casas, como en la invasión del Líbano. Así, tal cual. Yo veo morir a mi hijo de semejantes maneras y no es que me vuelva radical. Me vuelvo suicida.
En la Cuba y en la Venezuela de nuestros parientes hispanos se mueren literalmente de hambre y miseria. Hombre, la economía española deja mucho que desear. Pero ya no nos morimos de hambre como le pasaba a mi abuela en los años cuarenta, los llamados de la Jambre, bajo ese hijo de la gran puta de Franco. Tenemos un sistema económico que no será el mejor del mundo… pero gracias, entre otras cosas, a que no es una dictadura económica (de cualquier signo) que la economía social con libertad de mercado funciona: hay productos en los supermercados. Hay rutas logísticas funcionales. Hay producción. Y gracias a la UE no hemos perdido nuestra soberanía alimentaria. Depender de otro para nuestra comida. Manda huevos. Sí, ya nos la colaron los neoliberales en los años ochenta con la deslocalización hacia China. Nunca más.
A mi bisabuelo lo fusilaron.

Por ser ateo, por abrir una escuela laica para niñas, por plantarse ante Sanjurjo. A mi abuelo y a mi tío abuelo los arrancaron de las manos de sus familias y se los llevaron a la cárcel y allí les torturaron (mi abuelo murió a causa de esas torturas). Pues lo siento mucho si no creo en las dictaduras y sí en los Estados de Derecho, ¿vale? La Justicia será un cachondeo en España… pero tenemos nuestras garantías legales. Las nuestras como españoles y, encima, las europeas. En otros países me matarían simplemente por decir que no creo en dioses. Y en otros tantos, a quien profesara la fe cristiana de mis padres.
No quiero saber qué habría sido de nosotros cuando les entró el alzheimer a mis padres e Isabel se quedó embarazada. Y mi hermana, con esclerosis múltiple. ¿Sin Sanidad pública? Estaríamos en la calle. Así de claro. Depauperados y después de sufrir lo ya insufrible. Desde aquí un abrazo, mi solidaridad y mis impuestos para aquellos que tengan dependientes a su cargo.
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Todo lo que tenemos, todo de lo que disfrutamos, sea poco o mucho… es excepcional. Muchos que me leéis lo dais por sentado, como que nos viene de fábrica y que nos corresponde por derecho innato. Y no es para nada así. De hecho, lo normal es LO CONTRARIO. Se ha sufrido MUCHO para llegar hasta donde estamos. Y más que seguiremos sufriendo tan sólo por mantenerlo.
Y ahí es donde me van a encontrar, escopeta, denuncia y voto en mano aquellos que quieran quitarme (quitarnos) todo eso. Ninguna “moda ideológica” que busque repetir los desastres de los años treinta del siglo XX cuando los fascismos y comunismos se hicieron con el poder, me va a pasar por encima sin combatirla. Ya tenemos experiencia histórica.
Alguno habrá por ahí cuya situación personal le haga pensar o creer que no tiene nada que perder y votará, luchará por o alentará opciones ideológicas que vengan a destruir todo lo poco que hemos logrado. NO ME IMPORTAN NI SUS RAZONES NI SU SITUACIÓN. Me importa la de los míos, mi gente. Y haciendo cuentas yo sí tengo mucho que perder. Así que me voy a poner a combatirles.
No me importa una mierda, oh, incel de los cojones, que no puedas ligar ni encontrar pareja. No te voy a dejar que acabes con la igualdad de la mujer. Yo sí quiero a mi mujer libre, ganando su sueldo y teniendo sus propiedades. Si no encuentras pareja, te buscas la vida pero no te vamos a dejar cambiar la libertad de relaciones (follar con quien quieras y esté de acuerdo), el derecho al divorcio o a la igualdad jurídica. Porque mi visión es OBJETIVAMENTE tanto en pragmatismo como en ética la correcta con respecto a la tuya sin discusión posible.
Me importa una mierda, oh “empresaurio” y “emprendedor de Aliexpress”, con tu ansia de “libertad económica” que lo que busca en verdad es maximizar tus beneficios a costa de la explotación laboral. Si no estás contento, te largas a Andorra o a la Argentina de Milei. Aquí se respetan los derechos laborales e incluso se amplían para la conciliación familiar. Nuestra tierra, nuestras leyes.Y si no estás contento, ahí está la puerta. Según tú, ya nos pudriremos, ¿no? Curiosamente, nunca sucede, qué raro si tu gurú cripto decía lo contrario.
Como ya estamos hartos de demostrar en Europa, el CANZUK, Japón y Corea, se puede tener un Estado social y con libertad económica exitoso para beneficio de sus ciudadanos. ¿Que tú, MAGA trumpista o ultraliberal «austríaco» crees lo contrario? Te montas tu país y nos lo demuestras. Tan sólo te digo que los Estados Unidos NO son ahora mismo un modelo de prácticamente NADA. Y que no tienes muchos casos de país que, con tu modelo neopopulista haya alcanzado los estándares de esas sociedades. O son Estados fuertes como Singapur o son países con economía basada en recursos como los Emiratos del Golfo. Te lo vuelvo a repetir: si estás descontento, TE VAS y te montas tu «parque de atracciones con casinos y furcias» pero a nuestras sociedades y a los que queremos vivir y prosperar en y con ellas, las dejas en paz.
No necesito ni quiero políticas imperialistas. No quiero conquistar territorios. Que un tipo en mi país se haga rico con un diseño de Inteligencia Artificial a mí no me da la vida. Quiero que salga agua limpia de mis grifos, que pueda poner la estufa cuando hace frío sin arruinarme, un techo sobre mi cabeza y comer decentemente. Por lo menos, sin envenenarme. Que se pueda andar por las calles de mi país sin tener miedo a un tiroteo o un secuestro. Que no me mate conduciendo por las carreteras de mi país porque estén hechas un cisco y tener para jubilarme con decencia los últimos años de mi perra vida.
¿Que hay cosas que mejorar? Tócate los huevos. No es mi caso personal pero hasta yo admito que en Europa tenemos la impía trinidad: desempleo, inmigración ilegal y acceso a la vivienda.
Pero para combatir todo eso NO NECESITO A HITLER, no necesito que vengan un hatajo de locos como Trump o Milei a destrozarlo todo. Si la inmigración es un problema, SE SOLUCIONA EL PROBLEMA y el Estado del Bienestar se queda. “Pues yo no puedo arreglar ese problema si no es quitando el Estado del Bienestar”. Mentira pero aunque así fuera, si ése es el precio de alquiler que tengo que pagar por tenerlo, ASÍ SEA. Tú fíjate si lo tengo (tenemos) claro.
De hecho, en ello estamos y sin tener que tragar con tus mierdas.
Los eurodiputados aprobaron una ley que permite a los Estados miembros construir centros de deportación fuera de la UE, respaldando las conversaciones con entidades de terceros países no reconocidas e imponiendo prohibiciones de entrada a los migrantes retornados.
Fuente: Euronews.
¿Ves cómo sí se puede?
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Lo que está claro es que no van a venir ahora una panda de hijos de puta que ni tan siquiera contribuyen ni creen en nuestra sociedad a destruir todo lo que nuestros ancestros y nosotros mismos hemos logrado construir… Ya sea eso poco o mucho.
¿Tenemos problemas en España? Muchos. La vivienda está carísima, el desempleo ha mejorado pero todavía está elevado y los trabajos en el sector privado son de mala calidad, hay mucha tensión y bronca política y nuestros sistemas sociales e infraestructuras están sobrecargados por el gran aumento de población… que se debe, principalmente a que como se vive bien aquí, viene todo dios a vivir aquí.
De hecho, desde hace dos años que emigran más estadounidenses a España que españoles a Estados Unidos.
Y eso es la prueba máxima de dónde se vive mejor.
Tú pones a ambos países (España y EEUU) en la balanza y la cosa está clarísima.
No me cambio por el yanqui medio ni harto de fentanilo (que esa es otra: la epidemia de drogas que sufren).
Y si no nos crees pues allá tú. Te vas a Estados Unidos y que te aproveche. Pero por lo menos ya no puedes decir que no lo sabías. Y por mi parte: no, no me compensa el que lleguen TUS opciones al poder así que votaré en contra. No corro ni el más mínimo riesgo.
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III. Me preguntan.
«José María, ¿cómo podemos saber que la llegada de la ultraderecha populista va a ser dañina? ¿No es jugar a ser adivinos? ¿No será mejor darle una oportunidad a ver si resuelve los problemas?»
1. Sabemos que la llegada al poder de los populistas (llamadlos como queráis: neopopulistas, nacionalpopulistas, ultraderecha populista, derecha brexiteer, prorrusos, libertarianos, trumpistas, etc.) porque allá por donde pasan, arrasan.
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2. No es necesario ser adivinos. Basta con mirar cómo lo están haciendo donde llegan al poder.
Y pongo un ejemplo que no son los Estados Unidos de Donald Trump: Argentina.
Mira que era difícil hacerlo peor que los que estaban antes (peronistas y radicales). Coño, pues Milei y sus libertarianos les están ganando. Observad la ley de reforma laboral que han aprobado (primera sanción) allí:
«El Senado aprueba la reforma laboral de Milei entre protestas en las calles.
Entre los cambios contemplados en el proyecto está el abaratamiento de los despidos, la posibilidad de extender la jornada laboral hasta 12 horas diarias y el alivio de las cargas de las empresas con la reducción de aportes y la creación de un fondo para FINANCIAR LAS INDEMNIZACIONES POR DESPIDO A COSTA DEL SISTEMA DE JUBILACIONES».
Fuente.
Em… Se me atropellan las palabras en la boca. No sé ya ni qué decir. Bueno, por algún sitio habrá que empezar.
Vamos a ver, no necesito comerme un bocadillo de mierda para saber que ni me va a gustar ni me va a sentar bien.
Pero a mayor abundamiento y dirigido a los subnormales que votaron esa opción política (bueno, opciones, que el resto de la derecha votó por esa reforma laboral): NO PUEDES DECIR QUE NO TE AVISARON. Insisto en que ésa es la característica distintiva de este populismo sobre las fuerzas conservadoras tradicionales. No te mienten: te dicen a la puta cara que te van a joder vivo ANTES de las elecciones… y luego vas tú, gilipollas, Y AÚN ASÍ LES VOTAS. ¿Ahora te sorprendes? Lo de la motosierra como que no te enteraste, ¿no?
Es muy parecido a lo que pasó en los años treinta del siglo XX en muchas democracias: los nazis y los fascistas avisaron (¡y cómo!) de la que se venía si llegaban al poder. Por poner UN ejemplo. Dijeron: «¡vamos a ir a por los judíos!» Y ¡oh, sorpresa, fueron a por los judíos! No me vengáis ahora con reclamaciones ni «es que no se podía saber». Se sabía Y TÚ LES VOTASTE.
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«Bueno, pero eso en España no tiene por qué suceder».
a. ¿Tú correrías el riesgo? Yo, no. No gano NADA. Salgo perdiendo, y mucho.
b. Porque ésa es otra: aunque después se les desaloje del poder (si es que se dejan desalojar) YA HABRÁN CAUSADO EL DAÑO.
c. Venga, no me jodas que sabes perfectamente que los movimientos populistas acá y allá están relacionados. Abascal y Milei se han reconocido pública y notoriamente como aliados y ambos afirman tajantemente que comparten programa político. No te me hagas el sorprendido. Pero es que aunque así no fuera… es que no tienes más que ver lo que hacen y lo que dicen. Joder, a mí me cuesta encontrar gente del Partido Popular que reniegue públicamente del Estado del Bienestar. Partidarios de Vox que quieran privatizar el sistema de salud o las pensiones (y alguna loca del coño que no se diferencia mucho de ellos) los oyes gritar todos los días e intentándolo en las comunidades autónomas donde acceden al poder.

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«Pues a mí no sólo no me sorprende sino que es exactamente lo que quiero y votaré por ello: quiero ver el mundo arder porque estoy muy enfadado con el sistema».
Si bien te reconozco que eso es mucho más honrado que el decir «no se podía saber»… también te digo que ahí, me tengo que plantar y me vas a tener enfrente y luchando. ¡Qué menos! No se trata con psicópatas ni sociópatas ni enfermos mentales en líneas generales. No es por nada sino porque… ¿qué hay que negociar con un loco o con un nihilista? El cabreo que tú puedas tener, real o inventado, no llegará jamás a justificar el daño que vayamos a recibir mi gente y yo.
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«Entonces, ¿qué pasa? ¿Que no puedo elegir democráticamente opciones que vengan a destruirlo todo? Pues vaya con los demócratas».
Es que lo tuyo no se puede ni llamar «opción» como dudo mucho que suicidarse por ideología sea una opción.
Y lo digo tranquila y sosegadamente: si por mí fuera las opciones extremas (las que pretenden destruir la sociedad o sean un daño objetivo para el conjunto de la población) estarían prohibidas por ser peligros existenciales. Que me llamen «facha» (oh, la ironía) todo lo que quieran (lo iban a hacer igualmente) pero que no toquen el poder ni con un palo largo. Aquí se prohibió a Herri Batasuna, a los partidos prorrusos en Moldavia y en Rumanía que eran de ese palo antisistema total y no pasó nada. Al revés, fue el inicio del fin del terrorismo y la influencia populista y prorrusa.
Y al final lo que sucede y me voy mojando cada vez más… es que esto en el fondo va más de estar bien de la cabeza, de ser mala persona y de cabreos emocionales particulares que no tanto de ideología, ser razonable o creencia política.
Si por lógico o razonable fuera, todos deberíamos saber reconocer, COMO MÍNIMO, cuál es la opción más peligrosa.
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«José María, ¿y no sería mejor permitir el acceso al poder a estas opciones por más radicales que sean antes que quedar como un intolerante autoritario? Es que me dan mucho reparo que me llamen «facha».
Lo siento pero ya no estamos en los años del buenismo y la tolerancia a toda costa.
Con los números en la mano nos sale más a cuenta prohibir opciones extremistas y radicales por más que nos puedan acusar por ello de intolerantes.
Eso tiene que estar más que superado. Como dijo Popper, hay que ser intolerante con los intolerantes por más que luchemos por una sociedad tolerante.
Hay que ACOTAR de manera muy precisa los márgenes de hasta dónde está permitido gobernar y quién puede gobernar… y tener claros los mecanismos para ECHAR al que una vez llegue al poder, no cumpla. No todo el mundo debería poder hacerlo ni todas las opciones políticas deberían poder presentarse (de hecho, existen bastantes más límites de los que mucha gente cree; lo que sucede es que se los saltan en cuanto llegan al poder).
No puedo permitir gobernar a gente con alzheimer o locos como Hitler, reaccionarios como Khomeini o destrozasistemas como Trump. NI A GENTE COMO SUS PARTIDARIOS debería poder permitírseles el participar del devenir de la sociedad.
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«Hombre, es que entonces estás acotando muchísimo quién se puede presentar y quién puede participar del sistema».
De eso se trata: de hacer una criba intensa. Tenemos ya experiencia histórica a cuestas para saber que no podemos fiarnos del quehacer de una buena parte de los miembros de nuestra sociedad. No podemos permitir que llegue un antivacunas a ministro de Sanidad. Mira la que están liando en EEUU con niños muertos por sarampión (puto Robert F. Kennedy junior).
Tenemos, COMO MÍNIMO a una cuarta parte de nuestra población que no da pie en bola por más que nos esforcemos en ayudarla. Si es que, además, no son auténticos hijos de puta.
Yo mismo soy MUY escéptico de mis congéneres humanos. Y lo he aprendido a las malas. No hay más que ver que se están repitiendo punto por punto los errores históricos de nuestros abuelos. A ver si es que esos errores son sistémicos de nuestra naturaleza humana en vez de tan circunstanciales como creíamos.
Pero es que al final da igual en tanto en cuanto el resultado es el mismo: ganan los malos a pesar de avisar de que son los malos y luego venga usted a echarlos y/o a reparar el daño causado. A estas alturas nos sale más rentable que gobierne una IA bien programada a que nos gobierne un «político random» de la vida.
Mejor que tipos como Milei, Abascal y Trump, seguro.
Porque por lo menos sabemos de antemano que su misión no es jodernos vivos.
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IV. Resumen.
Que yo al menos vivo muy bien y no voy a consentir que vengan un hatajo de locos, tontos y malvados a joderme esa vida.
Y si hay que combatirlos, se hace. No va a ser la primera vez en la Historia que hay que ponerse a ello.
Y que me van a comer los huevos por detrás y al compás del 4/4, hostia ya.


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