Sí, el budismo sí tiene dioses y no, no es una “religión atea.”

0. Introducción.
1. Mi experiencia con la masonería.
2. Ateísmo y coherencia. Definiciones de ateísmo.
3. Mi experiencia con el budismo.
4. Budismo y ateísmo. Por qué el budismo NO es una religión atea.
4.1. Dudas y preguntas frecuentes.
4.2. El budismo como religión no teísta.
5. ¿De dónde provienen estas afirmaciones de “el budismo es una religión sin dioses” o “una religión atea”? El budismo secular.
6. Mi opinión personal.

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0. Introducción.



Hoy vamos a continuar con un tema que no es para nada mi especialidad pero que forma parte de la temática general de esta web que es la desmitificación y corrección de creencias falsas. Una, en concreto, que pude comprobar in situ y por experiencia propia cuando viajamos a Japón el año pasado, que es rematadamente falsa y es la idea que mucha gente tiene de que “el budismo no tiene dioses” o es una “religión atea.”

En un principio, este artículo lo iba a redactar Isabel en su blog porque, a fin de cuentas, ella es la más interesada por haber estudiado Mitología e Historia de las religiones. Pero, desde que aprobó las oposiciones de profesora… la pobre mía es que no para. ¡Qué montaña de papeles, correcciones, notificaciones y legislación para leer y aplicar! Ésa es otra cuestión que también habría que desmitificar algún día: la de que los funcionarios no trabajan (en otros tiempos no sé pero, ahora, macho… se ha pasado de un extremo al otro). Así que me he decidido a tratarlo yo en mi bitácora aunque ella haya colaborado de manera extensa.

Nota y aviso: como el tema no está relacionado con divulgación científica económica, hoy voy a dejar de lado el lenguaje aséptico y vamos a tratar el tema con más salero y más gracia.

Y voy a tratar esta cuestión en concreto porque me toca los cojones a nivel personal. Los que ya me conocen saben que, como parte de una actitud científica, lógica y racional que me lleva a una recomprobación constante de datos empíricamente contrastables que ayuden a discernir la realidad (y beneficiarse de ello), soy un ateo furibundo. De los que no se callan. De los de incluso hacer llorar a su madre sin conmiseración cuando le reprocho sus creencias religiosas. De los de cagarme en Dios, en Allah, en el Buda y en la Virgen del Rocío, vaya.

Un ateo de postín, de larga trayectoria y activismo social.

Muchas personas con creencias religiosas se ponen muy nerviosas con mi ateísmo. Mucho.

Sí, causo ese efecto en las personas de mi entorno: cuando emito una opinión, se echan a temblar porque primero, saben que no abro la boca si no tengo argumentos fundamentados a macha y martillo y, segundo, porque constituyo un referente. Las personas de mi entorno ven en mí una persona que tiene una educación y formación considerables, me reciclo constantemente, hablo idiomas, manejo muy bien mi economía personal como inversor, mantengo mi salud en forma con deporte y nutrición, me llevo muy bien con mi pareja y soy activista social, etc. Es decir, que ven en mí una persona “con la cabeza bien amueblada” y que, por ello o acompañándolo, tiene un relativo éxito en la vida. Digo “relativo” porque, a mi juicio, yo veo normal que si haces las cosas bien (pensar y actuar teniendo como guías la lógica, la racionalidad, el pensamiento y el método científico, estudiar la experiencia previa)… tienda a irte bien. Pero para otras personas eso constituye un factor desestabilizador en su esquema vital al compararse conmigo.

La cuestión es que muchas personas con creencias religiosas se agobian más que un cangrejo en un vaso de tubo cuando se enteran de o les digo que soy ateo. Creyendo falsamente que mi desprecio a la religión no es tal porque sólo se circunscribiría a la cristiana (la familia de mi madre, en la que todos eran republicanos y de izquierdas las pasó putas durante la posguerra, fusilados y torturados incluidos, y la Iglesia Católica tuvo mucho que ver en ello), ha habido quien me ha intentado atraer a cualquier religión con tal de que no reniegue de o denuncie como activista el fenómeno de la creencia religiosa en sí.

Esos intentos se han centrado principalmente (ha habido más) en prodigarme las bondades de dos sistemas de creencias en concreto (y por concreto no me refiero a ningún cemento):

-La masonería (ya, ya sé que no es una religión, ahora hablamos de ello).

-El budismo.

Y se han centrado en estos dos sistemas de creencias porque me los han intentado “vender” como “religiones sin dioses”, es decir, “religiones ateas.”

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Experiencias “paranormales”: los zahoríes.

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0. Las excusas de siempre y un repaso a mis actividades.

Buenas.

Seguramente muchos de vosotros os habréis estado preguntando que dónde narices hemos estado Isabel y yo que no hemos escrito nada en casi dos semanas, al menos (aparte de un boletín sindical). Sí, ya sé que ni siquiera hemos contestado comentarios. Por si alguien tiene curiosidad os informaré, queridos lectores, que me he visto en la obligación de ayudar a Isabel, porque la pobrecita mía estaba saturada de trabajo… Justo en la última semana antes de sus exámenes de Filología, va la editorial para la que trabaja y le hace un pedido de traducciones que no admitía demora. No me puedo resistir a esos ojitos llorosos, así que me arremangué y me puse a ayudarla. Por cierto, que vaya “tela” el libro que nos han dado para traducir.

Aparte de eso, he tenido unas semanas muy activas de lucha sindical.

[Nota: les ruego a mis lectores habituales que, por favor, no escriban o comenten en las entradas tituladas “el sindicalista cibernético”, son sólo para cuestiones sindicales y laborales.]

Afortunadamente, se acercan mis vacaciones invernales y me es muy grato anunciaros que voy a poder escribir un poco más a menudo durante un tiempo, contestar un montón de comentarios atrasados y que voy a poder realizar y emprender las oportunas acciones judiciales y/o administrativas contra una serie de personas que, por falta de tiempo “y espacio”, no he podido realizar hasta ahora.

Intentaré continuar con la crítica a la escuela austríaca, seguir describiendo las características del neoliberalismo, apalizar dialécticamente a sus defensores como Huerta de Soto, terminar los artículos que he dejado a medio hacer… y a ver si Isabel acaba sus exámenes, porque preciso de su ayuda para redactar el artículo que tengo pendiente sobre el “apocalipsis o colapso maya”.

Para ir abriendo el apetito, voy a tratar un tema que me ha sido sugerido por un comentarista conspiranoico en el antiguo blog de mi mujer, el cual, indignado ante nuestro escepticismo científico, nuestra cultura académica y nuestra defensa del sentido común, nos ha preguntado: “¿Es que para vosotros todo tiene explicación científica? ¡Cómo se nota que vosotros no habéis tenido nunca una experiencia paranormal!”

Pues… sí, sí que hemos (he) tenido una experiencia “paranormal”.

Hoy voy a hablar de… los zahoríes.
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Mi experiencia latinoamericana.

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Bueno…

Vamos a contar el último show del que he sido “protagonista”.

Primero, los antecedentes.

No sé si sabrán los que me leen habitualmente, pero NO HE SIDO EL ÚNICO EN RECIBIR AMENAZAS DE MUERTE últimamente.

Kozure, también conocido como Aryehcapella, un lector colombiano habitual de esta página y de la de mi mujer, Isabel, se ha visto obligado a abandonar casa y familia en Santa Marta, Colombia, porque ha sido amenazado de muerte por los paramilitares ultraderechistas que actúan en ese país.

La historia, que es PARA PONÉRSELE A UNO LOS PELOS DE PUNTA, la tenéis aquí, en el blog de Natsufan (Isabel), que le ha dedicado una entrada en exclusiva al tema.

http://natsufan.livejournal.com/41387.html

La amenaza está aquí:

http://1.bp.blogspot.com/_tojsjgZcIdg/Si_f1dDGG1I/AAAAAAAABJk/heaPKadUu0w/s1600-h/carta+amenaza.jpg

Resumiendo: este chico, casi de mi edad, ha sido amenazado de muerte por los paramilitares porque por lo visto, a ellos no les ha gustado que milite en una ONG antitaurina. Él se ha visto obligado a huir a Bogotá, donde se ha encontrado con una situación devastadora: el gobierno de Colombia no le presta ninguna ayuda económica por no ser lo que aquí llamamos “población vulnerable” o “sector desfavorecido” (embarazada, inválido, niño, mujer con hijos), y le conminó a irse a un campamento de refugiados internos (“desplazados” les llaman allí) que se halla en el llamado “Parque Tercer Milenio”.

Las condiciones de ese campamento “espontáneo” de gente que no tiene a dónde ir tras haber abandonado sus hogares por las amenazas de los paramilitares (o la guerrilla), y que están abandonados a su suerte o a la acción de las ONG, son terribles. No sé si habréis visto una noticia de hace unos días donde unos policías abusaron sexualmente de una menor colombiana. PUES FUE PRECISAMENTE EN ESE PARQUE.

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